La rotulación manuscrita de Casa Pedro ya transmitía autenticidad, pero solo para quienes sabían que estaba allí. El rediseño preserva esa calidez y le otorga presencia en la calle. Las proporciones clásicas de Instrument Serif evocan letras pintadas a mano sobre pared encalada sin necesidad de acabados envejecidos artificiales; su cursiva es la voz principal de la casa, sosegada y propia de este rincón de la isla. La paleta de cinco tonos bebe del paisaje volcánico: tierra cocida, vino tinto, gris basalto, blanco miga de pan y verde laurisilva. El monograma CP es deliberadamente sobrio: unos pocos trazos firmes que funcionan trazados con tiza en la pizarra, grabados en seco en la carta o ampliados a tres metros sobre un muro de piedra. Sólido para perdurar con el apellido familiar. Humilde para una cocina que sigue haciéndolo todo desde cero cada mañana.